Dos mañanas estuvimos ocupados intentando reparar nuestra cámara. Eso nos permitió conocer algunas zonas de la ciudad en el centro y en Poblado. No fue posible, cada día tenía peor aspecto y allá se quedó, en urgencias. Quizás algún día aparezca en Barcelona de la mano de David y eso nos permita conocerlo.
Varias veces cogimos el metro, en el parque Berrío, al lado del hotel. Allí hay un mural gigantesco que nos pareció interesante, recupera la historia de la región. La estación es gigantesca, moderna y está bien organizada. El metro, al aire libre, nos permite ver la ciudad a gran velocidad. La arquitectura de ladrillo nos parece particular. Algunos edificios singulares no acaban de encajar con nuestro gusto. Visitamos las oficinas de Claro para aclarar unos términos de nuestra tarjeta sim que quedaron claros, pero nos parecieron oscuros (traducción: ganó Claro por goleada). Al subir al parque Arví vimos la Biblioteca España, un edificio en re-construcción en la Comuna 13. El Metro Cable nos permite eludir las largas escaleras que escalan hasta lo más alto de la ciudad. El Archivo Histórico de Medellín lo vimos desde la calle y la fachada nos llamó la atención. Los gordos del paisa Fernando Botero no pasan desapercibidos ni aquí ni en ninguna parte.
Inauguramos casi la temporada teatral. Fuimos al teatro El Trueque en la carrera 40 # 50 b 32 a ver El Ángel de la Culpa del psiquiatra, escritor y dramaturgo chileno Marco Antonio de la Parra. Salimos cabizbajos sin decir palabra.


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