jueves, 16 de marzo de 2017

CARTAGENA DE NIT!!!

A la nit fa fresca i fa de bon sortir. Encara que els llençols de cotó i l’habitació gairebé europea ens cridessin, vam lograr sortir tres nits. 


Una passejant per dintre muralles, el barri que va crear l’aristocràcia criolla i que ara està prohibit remodelar diferent. Atrets per uns tambors, vam parar a la plaça molt a prop de l’estàtua a Colón. Un@s negr@s agilíssim@s ballaven i cantaven. Vam estar-hi estona i, veient com es movien,  ens van acabar de treure el simple pensament de que un dia podríem ballar salsa: aquest@s ti@s ballen des del ventre  de ses mares i a nosaltres ens és impossible ni imitar-los. Una mica més tard, Jour de fête, d’en Tati , a la fresca, ens va mostrar la ridiculesa de tot plegat.


La segona nit, després de voltar també veient com es ponia el sol del Carib,  atrets per la fresqueta i les ganes de seure que havíem experimentat la nit abans, vam anar cap al Palacio de los Congresos, al lloc on hi havia hagut el mercat i on després, amb molta gent important asseguda,  van fer servir el balígrafo que nosaltres vam voler posar al portal del nostre blog. Allà, la pel·lícula ja havia començat però ens va atrapar: les desventures d’un premi nobel que torna al seu poble i no l’entenen i d’un poble que no entén què coi passa al món: El ciudadano ilustre, de Mariano Cohn i Gaston Duprat, argentina.

La darrera nit estava cantada: havíem d’anar al Harlem Jazz Club de Cartagena. Somiàvem que potser hi trovaríem el mòbil d’estar per casa de la Clinton, però nà de nà. Encara que ens vam pensar que ens havíem equivocat perquè a les deu gairebé no hi havia ningú, a les dotze era ple com un ou; ja havíem menjat una pizza i dues cerveses, i hi havia una orquestra en directe fent un xivarri de mil dimonis que ens semblava perfecte i gairebé tothom ballava o semblava que ballés entre balladors, que és el que vam acabar fent nosaltres. 

La fiesta durava fins les 4:00 o les 5:00 PM!!!, amb canvi d’orquestra inclòs. Nosaltres vam retirar una miqueta abans.



CARTAGENA DE DÍA!!!


Llegamos a Cartagena de noche y sin saber muy bien dónde nos íbamos a alojar: fondeamos en Getsemaní, un barrio pobre en vías de venirse a rico, muy céntrico y bullanguero. El cambio desde Leticia fue radical!!

Estrenamos hotel, porque el lugar donde hicimos nuestra reserva estaba completo, pero tenían un edificio nuevo delante casi terminado y allí fuimos a parar. Las comodidades mundanas (sábanas blancas, buen colchón, aire acondicionado, vista a dos calles a través del balcón...) nos sentaron requetebién y el desayuno que nos daban por la mañana para qué contar.


Por la mañana, abordamos la urbe con las mismas ganas que la abordaron los piratas una y otra vez en otros tiempos. El calor es el mismo del Amazonas, pero el paisaje es bien distinto. Hace 50 años nadie le veía ningún atractivo a esta ciudad que decaía por momentos, ahora es codiciada por todo tipo de turistas. En primer lugar buscamos el mar: guau!!! el Caribe a nuestros pies, bueno, al otro lado de la muralla y de la carretera costeña, pero aún así impresiona, quizás por lo del mito.





Paseamos por el casco antiguo: limpio, cuidado y lleno de gente (nos pareció el Born) y siguiendo el bullicio fuimos a parar al Centro de Formación de la Cooperación Española en el convento de Santo Domingo, allí tenía la sede el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI).  Eso sí que fue fantástico!! Nos trataron muy bien, nos llenaron de papeles y de ganas de ver cine nuevo. Lo intentamos dos días consecutivos, pero de día no hubo suerte: El Silencio de los fusiles, la película con que estrenó el festival, un análisis del conflicto armado, siempre estaba llena y X 500 , la que elegimos entre muchas que nos gustaban porque la daban a la hora del almuerzo, también. Los acreditados eran muchos y aunque guardamos largas colas no pudimos ganarles la mano.



Gracias al festival hicimos amistad con un caleño, Andrés Úzuga , de  wwww.extraliminal.org  , con Lorena Forero, Gestora cultural y Emprendedora social de Bogota  y con   de meyproducciones.com     . Se alojaban en nuestro hotel y los desayunos con ellos fueron geniales. Esa gente sabe un montón de cine y de muchas cosas!!!



Vimos dos casas que nunca fueron estrenadas, la de la barranquillera Shakira y la del aracataco García Márquez, , quizás por eso la gente muestra poco calor al hablar de ellos. Vimos un grupo de caribes bailando horas y horas en la plaza que hay junto a la catedral. Seguimos con una audioguía la vida de Gabo en Cartagena por toda la ciudad, vimos el rincón de los novios en la muralla, comimos helado, bebimos cerveza y mil jugos distintos de frutas que nos quedaban por probar, hicimos una visita guiada por la ciudad que empezaba junto a la fuente de Canaletas (donada por el Ayuntamiento y la Sociedad General de Aguas de Barcelona, que gestiona las aguas de esta ciudad), paseamos las calles buscando la sombra y reparamos nuestras botas, que venían algo maltrechas, con un zapatero local.



Ah, por cierto, Amazona, una película que estuvimos sopesando y descartamos, ganó el Festival!!!



AMAZONAS, TRES FRONTERAS:LETICIA


Cuando nos dimos cuenta de que en Leticia casi no hay zancudos fuimos muy felices allí. Estuvimos en dos alojamientos, en casa de Alejo y Nora  (un pensionado con tres libros a cuestas y una profesora de la normal a punto de pensionarse) y en el hotel Divino Niño, en el área de influencia de Brasil, muy cerca de la frontera, imperceptible por otra parte. Los mototaxis se mueven de un lugar a otro sin que te des cuenta de dónde estás; eso sí, los tuc-tuc no pueden recoger en Brasil y los mototaxis no cargan en Colombia.




¿Y Perú? A la isla de Santa Rosa hay que ir en barco y pasar el control cada vez que te adentras por el río en territorio peruano. Los agentes peruanos vienen “de vacaciones” 6 meses al Amazonas, porque aquí su cotidianidad es muy plácida y nada estresante. Les visitamos en un puesto junto al río de regreso de la selva y parecían bien satisfechos.




 En una de las excursiones, visitamos varios poblados indígenas: Puerto Alegría, donde los indígenas les muestran a los turistas sus “mascotas”;  la Isla de los Micos, donde una colonia de golosos monos espera a una colonia de dadivosos turistas, bananas en ristre, para arrebatárselas o esperar plácidamente que se las ofrezcan;  Macedonia, una organizada comunidad ticuna, que muestra sus costumbres y las más bellas artesanías.








Al río salimos varias veces, por el placer de navegarlo, de perderse en él sin saber si estás en una de las múltiples islas que lo invaden o si ya estás en la otra orilla o de contemplarlo en toda su inmens





Fuimos al lago Tarapoto a ver delfines rosados. Vimos muchísimos, pero esos animales saben muy bien qué tienen que hacer para no salir en nuestras fotos y nos mantuvieron expectantes durante un buen rato saliendo a la superficie, ahora cerca ahora lejos ahora a un lado, por los lugares más inesperados. Llegamos hasta Puerto Nariño, la segunda (y última) ciudad de la Amazonía colombiana, recortada y presumida sobre el río, llena de caminitos y flores y de colinitas desde donde presume de limpia y ecológica y desde donde es fácil contemplarla en toda su belleza.


Por la tarde visitamos un lugar precioso, lleno de victoria regias en todo su esplendor y en todas las etapas de su ciclo vital: desde la blanca flor de loto hasta las enormes hojas, algunas de ellas en etérea descomposición.

Se acabó nuestro tiempo aquí y... volamos hacia Cartagena!!!