¿Me regalas un tinto?
(Nada es lo que parece. ¡Qué inocentes somos, todavía!)
¡Por fin estamos en Colombia! Dejamos atrás el invierno catalán y llegamos a Bogotá , 2600 metros más cerca de las estrellas.
Salimos a la calle. A pesar de la altura, el sol pega fuerte cuando sale. Es temprano. Nos acostumbramos pronto a la perpetua primavera bogotana. ¡Qué bien! Aquí sí vamos a entenderlo todo. Hemos venido a Colombia, entre otras cosas, porque al menos aquí la lengua no iba a ser una dificultad, y de pronto: ¿Me regalas un tinto?
- ¿Cómo? ¿No lo entendéis? Y entonces...¿cómo lo decís en España?
La dura realidad entrando por los oídos nos ha hecho tocar con los pies en el suelo. ¡Qué ingenuos fuimos! ¡Bendita inocencia!
Por cierto, vesi, a esas horas, el interfecto solo intentaba tomarse un café...
¿Te ha gustado lo de vesi? Ah, eso es para otra entrada.
¡No vamos a contártelo todo el primer día!