Llegamos a Cartagena de noche y sin saber muy bien dónde nos íbamos a alojar: fondeamos en Getsemaní, un barrio pobre en vías de venirse a rico, muy céntrico y bullanguero. El cambio desde Leticia fue radical!!
Estrenamos hotel, porque el lugar donde hicimos nuestra reserva estaba completo, pero tenían un edificio nuevo delante casi terminado y allí fuimos a parar. Las comodidades mundanas (sábanas blancas, buen colchón, aire acondicionado, vista a dos calles a través del balcón...) nos sentaron requetebién y el desayuno que nos daban por la mañana para qué contar.
Paseamos por el casco antiguo: limpio, cuidado y lleno de gente (nos pareció el Born) y siguiendo el bullicio fuimos a parar al Centro de Formación de la Cooperación Española en el convento de Santo Domingo, allí tenía la sede el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI). Eso sí que fue fantástico!! Nos trataron muy bien, nos llenaron de papeles y de ganas de ver cine nuevo. Lo intentamos dos días consecutivos, pero de día no hubo suerte: El Silencio de los fusiles, la película con que estrenó el festival, un análisis del conflicto armado, siempre estaba llena y X 500 , la que elegimos entre muchas que nos gustaban porque la daban a la hora del almuerzo, también. Los acreditados eran muchos y aunque guardamos largas colas no pudimos ganarles la mano.
Gracias al festival hicimos amistad con un caleño, Andrés Úzuga , de wwww.extraliminal.org , con Lorena Forero, Gestora cultural y Emprendedora social de Bogota y con de meyproducciones.com . Se alojaban en nuestro hotel y los desayunos con ellos fueron geniales. Esa gente sabe un montón de cine y de muchas cosas!!!
Vimos dos casas que nunca fueron estrenadas, la de la barranquillera Shakira y la del aracataco García Márquez, , quizás por eso la gente muestra poco calor al hablar de ellos. Vimos un grupo de caribes bailando horas y horas en la plaza que hay junto a la catedral. Seguimos con una audioguía la vida de Gabo en Cartagena por toda la ciudad, vimos el rincón de los novios en la muralla, comimos helado, bebimos cerveza y mil jugos distintos de frutas que nos quedaban por probar, hicimos una visita guiada por la ciudad que empezaba junto a la fuente de Canaletas (donada por el Ayuntamiento y la Sociedad General de Aguas de Barcelona, que gestiona las aguas de esta ciudad), paseamos las calles buscando la sombra y reparamos nuestras botas, que venían algo maltrechas, con un zapatero local.
Ah, por cierto, Amazona, una película que estuvimos sopesando y descartamos, ganó el Festival!!!
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