sábado, 11 de febrero de 2017

COLOMBIA, LA COSTA DEL PACÍFICO, CHOCÓ, ARUSÍ.


A las 6:00 amanece en Colombia y vale más levantarse. El sol tumba a mediodía en Arusí, el bochorno es insoportable a las 3:00 y refresca un poco, muy poco, antes de que anochezca. Hace días que no llueve y todo el mundo espera la lluvia.

Vemos gente que pasa por la playa, algunos se acercan a saludar a Gonzalo, que llegó hace 25 años de Pereira y es muy querido aquí. Unos van cargados, otros llevan un bastón largo, una bolsa, las sandalias en la mano. Otros pasean con una sombrilla. La música del pueblo se oye cercana. Es día domingo. Samy corta cocos, que venderá luego en Buenaventura. Hoy no salieron las lanchas a pescar. La vida se rige por el sol y por la marea, a nuestros pies, que sube y baja dos veces al día, puntualmente. El sonido del mar es omnipresente.


Cae la noche, ya son las 6:00. Solo la agradable conversación con Gonzalo, Ana y su amiga Natacha alarga la noche hasta las nueve y media. Es ya muy tarde, todavía hace calor, nos acostamos, bajamos el toldillo. A las 10:00 se va la luz, solo el sonido del mar permanece con nosotros toda la noche.

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